Dos de enero de 2018…

Queridas amigas, un año después me encuentro de nuevo frente a la pantalla del ordenador (el viejo pc de sobremesa que se encontraba en el estudio de mis padres ha pasado a ser un macbook portatil que tengo encima de la cama) esperando poner sobre papel todos esos pensamientos que no han dejado de sonar en mi cabeza este último año. Si, esto de los propósitos se ha convertido en una tradición que he creado sin darme cuenta pero que pienso seguir cumpliendo hasta que se me acaben las fuerzas.

2017 ha sido un año de movimiento, literalmente siento como si la rueda de la vida se hubiera puesto en marcha para empezar a girar. Voy a echar la vista mucho más atrás hasta 2016, y es que ahora mismo recordando aquel post de recuento de año puedo ver como en cada palabra intentaba encontrar un ápice de esperanza para salir lo que fue aquel año tan horrible, con la esperanza de que 2017 fuese por lo menos algo mejor. Siempre he sido así, no veo la gravedad de las circunstancias hasta que no me alejo de las situaciones y muy pocas veces dejo que los demás también la vean.

2017 empezó con los residuos de aquel 2016 tan horrible en el que no es que ocurriera nada grave, si no que no ocurrió nada. Un año de cargas, miedos y dudas que me consumían. Sin embargo con la primavera llegó el cambio, fue en abril de 2017 cuando empecé a encontrar el enfoque, como cuando aprendes a trabajar con un objetivo corta distancia: al principio no eres capaz de encuadrar una escena pero hay un momento en que cambias el chip y todo empieza a fluir. Me hice autónoma en un país que te da tan pocas facilidades como le es posible para que tu vida solo dependa de un jefe de mierda con unos valores más que cuestionables. Estaba muy asustada porque no sabía lo que iba a pasar, estaba navegando a ciegas. Sin embargo, esta vez no me costó nada encontrar mi identidad: mi marca personal, y empecé a trabajar duro. Desde entonces hasta ahora las horas han pasado volando y cuando echo la vista atrás y veo todo lo que he construido solo puedo que emocionarme.

El mes de julio no fue fácil, hacía alrededor de dos años que a mi abuelo materno le diagnosticaron cáncer y fue el 13 de julio de 2017, cuando yo llegaba de un evento de cosmética y me iba directa al hospital a pasar la que fue su ultima noche. Fue el final de muchos días de un sentimiento tan duro y tan negativo que ya era prácticamente insoportable. Ahora me doy cuenta de que aquel 14 de julio fue un día difícil, pero no más que los meses anteriores o de las noches de mi madre en el hospital, y sobretodo me doy cuenta que aquel 14 de julio fue el final de una etapa de ansiedad, inseguridad y tristeza.

El mes de agosto lo empezaba trabajando, iba a ser el segundo verano que pasaba en la ciudad. El anterior había estado en Dior dónde yo creía que estaba cumpliendo una de mis pasiones, rodeada de cosmética, perfumes y maquillaje de lujo. Sin embargo no podía sentirme más incompleta e insatisfecha conmigo misma. Me sentía reprimida, trabajaba en constante tensión tensión y tenía un jefe bastante capullo. Este verano sin embargo fue diferente, será porque empezaba el mes de agosto sabiendo que ya tenía los billetes para ir a Japón, una de esas cosas que te hace pensar que lo mejor está por venir. El mismo día que recibía una muy buena noticia laboral me enteraba que mi tío paterno ingresaba en el hospital por un ictus cerebral que le había afectado muy gravemente. Fue durante el mes de agosto cuando a través de una fortuita casualidad conocí a personas increíbles que me han cambiado la manera de ver la vida, que me han tendido la mano en momentos en los que no tenían porque y sobretodo que me ayudan cada día a crecer y mejorar como persona. El 17 de agosto viví muy de cerca un terrible suceso. Se cometió un atentado terrorista en Barcelona que movilizó toda la ciudad. Recuerdo como escuchaba  pasar a los coches de policía desde mi casa, subían con las sirenas uno tras otro, sin fin. Sin embargo este gesto tan inhumano unió más que nunca a toda la ciudad, incluso a todo el país.

Y llegó el viaje, el 12 de octubre volaba a Japón con British Airwais, en un avión bastante cuestionable con un servicio pésimo y con una comida más que vomitiba, pero con más ilusión que nunca. Fui con mi pareja y vivimos momentos increíbles que nunca olvidaremos. Japón es un lugar mágico, una cultura tan distinta y a la vez un país tampoco tan diferente de Barcelona. Sin duda un viaje que hay que hacer una vez en la vida y que espero repetir lo más pronto posible. Allí creen firmemente en las tradiciones, las supersticiones y las energías y quizás ha sido este viaje lo que ha activado esa frecuencia en mi, pero desde entonces me siento mucho más conectada conmigo misma.

Noviembre es el mes de mi cumpleaños, este año cumplía 25 y sabía que lo iba a celebrar por todo lo alto ya que el apestoso 2016 no me permitió celebrarlo más que con mi familia. Sin embargo lo que es siempre el mes más feliz de mi año fue esta vez un mes agridulce porque aunque conseguí reunir a todos mis amigos y celebré mi cumpleaños todos los fines de semana del mes, el día 14 de la forma más inesperada se celebraba en el entierro de mi tío.

Diciembre llegó casi sin darme cuenta, fui a esquiar por primera vez y me puse enferma dos veces, yo creo que a causa de toda la presión del resto del año. He terminado el año en Madrid visitando la ciudad, disfrutando de la navidad en pareja y pensando en todo lo que ha ocurrido este año.

Podéis creerme si os digo que llevaba ya muchos meses queriendo escribir este post para poder materializar todo lo que ha ocurrido este 2017 y pasar página, avanzar. Ha sido un año extraño, han pasado muchísimas cosas y por eso os decía hace 1183 palabras que siento como si la rueda hubiera empezado a girar. Ahora al echar la vista atrás solo pienso en decir GRACIAS,

  • Gracias a todas aquellas personas que no me dieron la oportunidad, porque de otra manera nunca hubiera llegado a dónde estoy.
  • Gracias a todas aquellas personas que creyeron en mi y me empujaron a seguir mis sueños, porque sin ellos no hubiera sido capaz de hacerlos realidad.
  • Gracias a todas aquellas personas que comparten su vida conmigo, a esas que cuento siempre con una mano y casualmente siempre son las mismas.
  • Gracias al universo por haber echo mover la rueda.
  • Gracias a todas vosotras por seguir conmigo un año más, por todo lo que me habéis dado y por sentiros tan cerca de mi.

Esta vez cuando he hecho repaso de mis propósitos de 2017 me he quedado anonadada viendo que los he cumplido prácticamente todos, casi sin darme cuenta. Y es que quizás ese era el problema… no es que en 2016 no cumpliera ninguno de mis propósitos, sino que mis propósitos eran erróneos.

Y ahí van. Los 7 propósitos que le dejo a mi yo del futuro para que el 2 de enero de 2019 pueda volver a echar la vista atrás hasta aquí y ahora.

  1. Te lo pongo el primero porque es el que siempre se te hace más cuesta arriba. Sigue una alimentación equilibrada, come más frutas y verduras e intenta dejar de comer carne, pero sobretodo ¡come!
  2. Viaja más. Todavía más. Todo lo que puedas. México, Noruega, Londres o Sydney, no importa.
  3. Déjate llevar por la energía. Escucha lo que pasa a tu alrededor.
  4. Comparte momentos, busca y encuentra más tiempo para las personas que quieres.
  5. Sueña, siempre, a todas horas. No dejes de tener nuevos propósitos en la vida, nuevas inquietudes y nuevos objetivos. No dejes de creer en las personas. En un mundo mejor.
  6. Cree en ti misma, siempre. Lucha por ser mejor y confía en tu instinto.
  7. Se feliz y haz feliz a los demás.

 

 

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4 Comentarios

  1. 2 enero, 2018 / 9:14 pm

    Genial post, me ha encantado pero me ha entristecido no haberte podido dar una palabra de apoyo en todos esos duros momentos. La vida es así, a veces arriba y a veces abajo, pero siempre pa’lante ❤

  2. 2 enero, 2018 / 10:49 pm

    Un post precioso y muy directo. Sueña, vive,ama, ríe… pero sobretodo cree en tí por que eres más grande de lo que crees. Espero este año podernos desvirtualizar. Millones de enseres amorosos! ❤️

  3. 3 enero, 2018 / 10:41 am

    Ole, ole y ole. Sin duda, me ha emocionado mucho todo lo que has escrito y vivido, creo que este post tiene una carga emocional consistente, y oye a veces va bien escribir y expresar lo que sentimos, creo que deberíamos tomarlo como práctica.
    Feliz año vnut! Seguro que es un gran año para todos 😀

  4. 3 enero, 2018 / 4:56 pm

    Veo que ha sido un año intenso, a veces duro, a veces dificil, pero que has sabido llevarlo con muchas fuerzas y positivismo, mirando siempre hacia delante. Que razon tienes en que muchas veces no cumplimos los propositos porque no son los correctos! Me gustan mucho los que has planteado para el 2018, mucha suerte con todos ellos y que consigas todo lo que te propongas. Tambien tengo Japon como tarea pendiente, pero me temo que va a tener que esperar un añito mas!
    Besotes y Feliz Año!

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