cineterapia

“No hay forma de arte que vaya más allá de la conciencia ordinaria como lo hace el cine, directamente a nuestras emociones, en el fondo en el crepúsculo del alma.” / Cineterapia – Ingrid Bergman.

Doy al play y en pocos minutos estoy en el espacio. Hoy vuelo de nuevo en la nave Ares III y de paso me quedo con Mark Watney un par de años viviendo en Marte. Un par de años llenos de esperanza, creatividad, perseverancia y buen humor.

A medida que pasan los minutos admiro a mi compañero con más intensidad. Su lucha se convierte en la mía, curiosamente me recuerda a mí misma. Termina la película, me siento elevada, ilusionada y optimista. Empiezo a creer que mi idea de encarnar cualquier utopía es posible. Acabo de ver que solamente se precisan cuatro ingredientes para transformar cualquier situación imponderable, para movilizar todas las dimensiones de nuestro ser; querer, saber, saber hacer y la visión porque lo queremos hacer. Me empiezo a preguntar si vivo de la misma forma que Mark, si tengo las mismas cualidades que él, si entre mis amigos hay personas con quienes me gustaría ir al espacio y quien sería la única persona con que podría pasar un par de años en el planeta rojo.

Cineterapia

¿Os habíais preguntado por qué algunas películas tienen un impacto especial en nuestras vidas? ¿Cuál es el motivo por el cual nos llegan al corazón? ¿Qué podemos aprender sobre nosotros mismos viendo las imágenes del celuloide? ¿Por qué algunas escenas quedan grabadas en nuestra memoria? Normalmente todas estas preguntas aparecen durante las sesiones terapéuticas. Las primeras menciones sobre la cineterapia en psicología aparecen al principio de los años noventa.

En 1993 Marsha Sinetar publica el libro “Reel Power- Spiritual Growth Through Film” donde populariza la idea que la experiencia cinematográfica puede convertirse en un catalizador en el proceso terapéutico, pero la idea de sanar a través de las historias no es nada novedosa. Hecateo de Abdera, historiador griego del siglo 3 A.D. cuenta que en la parte superior de la entrada a la biblioteca secreta de la tumba de Ramsés II estaba escrito “el lugar para sanar el alma”. A lo largo de los siglos casi todas las culturas han reconocido los efectos transformadores y curativos que tiene contar y escuchar las historias.

La forma en que estas mismas se aferran a nuestra conciencia es casi imperceptible. En lugar de tratar un trauma, cultivar valores positivos de una forma directa, las historias sanadoras nos llevan a un viaje imaginativo, ofreciéndonos un mensaje subyacente. A pesar de que las películas están fuera de nosotros, a medida que respondemos emocionalmente viéndolas, podemos apreciar como reflejan nuestro interior. Nos ayudan descubrir a nosotros mismos porque el inconsciente comunica su contenido a nuestra mente consciente y actúa de la misma forma que la meditación guiada. La liberación emocional es a menudo el comienzo de una curación, de un aprendizaje, de un estímulo para fomentar nuestra creatividad.  

¿Por qué te sientes identificado? ¿Qué sensaciones has experimentado?

Podrás encontrar muchos artículos y libros sobre la cineterapia. Yo te invito a que analices esas películas que te fueron útiles es su momento o las que te han impactado últimamente. No temas preguntarte a ti mismo sobre lo que te ha gustado y lo que te ha disgustado, ¿por qué te sientes identificado con una u otra película y sus personajes?, ¿qué sensaciones has experimentado?, ¿cómo te sentías durante la proyección? ¿te reíste durante alguna escena trágica o sentías enfado viendo algo positivo?, ¿viste algún personaje que no te gustaba? ¿recibiste algún mensaje concreto? Solo preguntando podrás encontrar las respuestas y las mejores están en tu interior.  

Por cierto ¿qué película vemos hoy?

Anna Glaznat
Anna Glaznat

Hablo con las estrellas y busco su brillo en los ojos de la gente. Sueño y sé que no hay que ir a algún lugar sobre el arco iris para que estos se cumplan. Me encantan las palabras, las que guardan los secretos, esconden sentimientos y se convierten en realidad. Mi propósito de vida es vivirla, saborearla, pegarle mordiscos, embriagarme en ella, crear, inspirar y embellecer el presente. Igual que Torquato Tasso opino que “cualquier momento que no se gasta en el amor, se pierde”. Tengo largo y variado expediente universitario, pero no le doy importancia. Soy una estudiante eterna, de mente inquieta, como una niña pequeña dejándome llevar por las nuevas inspiraciones. Sé que acabo de empezar y me queda aún un largo recorrido para llegar a puerto. Nací en la orilla del Mar Báltico, soy Vikinga, navegante de la vida, en la búsqueda de descubrir nuevos mundos, aventuras, culturas y personas. Te invito que viajes conmigo, que conozcamos en profundidad los sentimientos, las sensaciones que inciden sobre nosotros, que juntos encontremos algunas respuestas.
A piloto diestro no hay mar siniestro, ¿te embarcas?

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1 Comentario

  1. Luis peñaloza
    21 marzo, 2019 / 4:14 am

    me encantan tus comentarios seré partícipe de ellos también
    gracias por la invitación a opinar

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